Escrito por Yoye de la Salsa
Alma y Son de Petare:
Jorge Medina, Embajador de la Salsa con
Corazón Venezolano
Nos adentramos en el universo de Jorge Medina, un venezolano cuya vida ha sido una melodía constante. Con la calidez que emana de su sonrisa y la profundidad de una mirada que ha visto décadas de música desfilar, nos abre las puertas de su mundo para conversar sobre su viaje sonoro, sus proyectos vibrantes y su sentir sobre el panorama musical que lo rodea. Originario de Petare, ese semillero de talento caraqueño, Jorge desgrana sus recuerdos y su devoción inquebrantable por el arte que lo eligió. Se trata Jorge Orión Medina Quintero quien llegó a este mundo un 15 de agosto de 1962.
— Háblanos de tus raíces, dónde se ancla tu historia y dónde late tu día a día
— Petare, que es mi alma y mi corazón. Nací, crecí y sigo viviendo en el barrio Unión. Para mí, es el mejor rincón del mundo, un hervidero de gente talentosa y con una pasión musical que no tiene comparación.
— ¿Cómo nació esa llama, esa conexión profunda con la música?
— Desde muy joven, 'chamo' como decimos aquí, la gaita se coló en mis venas. Esa melodía navideña que inunda Petare y Venezuela entera siempre me cautivó. Luego llegó la salsa, ese ritmo que me arrebató el alma y me abrió caminos para fundar agrupaciones y no parar de crear.
— Sabemos que has estado al frente de varias iniciativas musicales. ¿Cuáles han sido esos proyectos que llevan tu sello?
— Con orgullo puedo decir que he sido director y fundador de la Orquesta de la Década, Los Soneros de la Calle y, actualmente, Viva la Fania. Mi corazón es salsero, aunque la gaita siempre tendrá un sitial de honor. Me llena de gozo rendir homenaje a la música que hizo historia, como la de los Fania All-Stars.
— La Fania All-Stars es un referente indiscutible. ¿Qué te motivó a rendirles este homenaje?
— Para mí, la Fania es la partida de nacimiento de la salsa mundial. Es el eco del barrio, la voz de esos maestros inmortales cuya música sigue vibrando en todas partes. Mi deseo fue traer esa leyenda a Venezuela, con músicos que sienten y respiran esa música con profundo respeto y una pasión desbordante.
— Formar 'Viva la Fania' debió ser un reto. ¿Cuál fue el criterio para seleccionar a los músicos y cantantes que hoy la integran?
— El secreto estuvo en encontrar timbres y estilos que nos transportaran a los originales. Buscaba que, al oír a los cantantes, el público sintiera la presencia de Cheo Feliciano, Celia Cruz o Héctor Lavoe. Con los instrumentistas, perseguí esa misma magia, que cada nota tuviera el ‘feeling’ de los maestros de la Fania. La admiración y el respeto por esos gigantes fue la brújula en esta selección.
— Preséntanos a la familia de 'Viva la Fania'. ¿Quiénes dan vida a este tributo?
— ¡Claro, es un trabuco de talento! En el piano tenemos a Reinaldo Torcat, ‘Rey’. En el bajo, Julio Fernández, un fanático de Salvador Cuevas. La percusión retumba con Carlito Guzmán y Juan Pablo Barrio en los timbales. En la guitarra, José Elvira, ‘Kuley’. Las trompetas suenan con Carlos Blanco y su hijo Luis Carlos. Y en los trombones, Antonio Hernández, William Aponte y Ronald Rivero. Y, por supuesto, tenemos cantantes que hacen de las suyas, interpretando a los grandes de la salsa: Johnny Heredia , Víctor Velosa, Cheo Hernández , Wilfredo Cari, Felipe Diaz, Gonzalo Diaz, German Medina, Marcial Isturiz, Luis Méndez .
— Profundizando en los vocalistas, ¿cómo diste con esas voces que logran esa conexión casi mágica con los íconos de la Fania?
— Mi búsqueda se centró en colores y tesituras vocales que nos remitieran directamente a los originales. Por ejemplo, Cheo Hernández para Cheo Feliciano, o Luis Méndez para Celia Cruz. La meta era que el oyente sintiera que estaba escuchando de nuevo a esas leyendas, pero interpretadas por el corazón y talento venezolano. Es palpable que muchos de ellos son fervientes admiradores de los artistas que interpretan, y eso se refleja en su entrega.
— Mirando al futuro cercano, ¿qué se está cocinando con 'Viva la Fania' y tus otros planes?
— ¡Tenemos la agenda caliente! Estamos afinando los detalles para un gran concierto en junio, nuestro homenaje 'Viva la Fania'. Además, soñamos con llevar nuestra música de gira por La Guaira, Maracay y diversas parroquias de Caracas, llevando la bandera de la salsa y el talento nacional. Y como si fuera poco, estamos en la recta final para montar un conciertazo con varias orquestas venezolanas, para gritarle al mundo que aquí hay historia y calidad musical de sobra.
— Un proyecto tan sentido como este, ¿lo visualizas perdurando en el tiempo, dejando una huella?
— Esa es nuestra mayor ilusión. Anhelamos que se transforme en una tradición, un homenaje que trascienda y sirva de faro a las nuevas generaciones. Soy consciente de que la música es un ente vivo, evoluciona, y sé que, con el tiempo, será la juventud quien tome la batuta, creando con la misma pasión y el mismo respeto por nuestras raíces.
— Desde tu experiencia, ¿cuál es tu percepción sobre el panorama musical actual, tanto en Venezuela como a nivel global?
— Con algo de nostalgia te digo que la música, en cierto modo, ha mermado su poder de cohesión y formación. La tecnología y las redes sociales han revolucionado el consumo. Hoy, la música nos acompaña en el móvil, en el coche, en todas partes, pero a veces se diluye esa conexión íntima con la cultura y los mensajes profundos que antes eran bandera. La música de antaño poseía un carácter trascendente; era sinónimo de resistencia, identidad y profundo respeto.
— Y sobre la nueva camada de músicos y cantantes, ¿qué reflexión te merecen?
— Veo talento y propuestas interesantes en la música urbana, con artistas como Cali García, Jeremías, Nela, entre otros. Sin embargo, siento que aún falta para que esta música alcance el peso y el impacto social que tuvo la salsa en su apogeo. El secreto, para mí, sigue estando en el estudio, en nutrirse de los maestros, en escuchar sin parar y en no conformarse con seguir la corriente. La música con mayúsculas exige dedicación, respeto y un amor profundo.
— Para cerrar, Jorge, un mensaje para esos jóvenes que sueñan con la música y para los que llevan la salsa en el corazón.
— Les diría que abran bien los oídos y el corazón. Que estudien, que investiguen, que no se queden en la superficie ni en la simple copia. La originalidad y la pasión genuina son el combustible de un verdadero artista. Nuestra historia musical, tanto venezolana como latina, está bordada con hilos de talento que dejaron una marca imborrable. Cada nuevo músico tiene la oportunidad de añadir su propia puntada a ese tejido si trabaja con amor y un respeto sagrado por este arte.
Al despedirnos, las palabras de Jorge Medina resuenan con la fuerza de una conga bien tocada. Nos lega una reflexión que es el palpitar de su existencia: la música es un tesoro generacional, un legado que exige ser custodiado con fervor y entrega total. 'Viva la Fania' es mucho más que un tributo; es un canto de amor apasionado a la salsa y a la música con alma venezolana, esa que sigue vibrando con ímpetu en cada rincón del país y en el espíritu de quienes aún se rinden ante el embrujo de una melodía bien sentida.
Nos vemos en la próxima entrega y no olvides nunca:
"Si te caes siete veces, levántate ocho" y...
¡Ponle Sabor!





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