Escrito por Yoye de la Salsa

Crónica de una vida en clave de sol: la inquebrantable pasión de Jesús Sánchez


Músicos de trayectoria con mucho que contar y talento joven, una nueva generación, combinación que desde mi punto de vista hace que la Orquesta de Coco y su Sabor Matancero tengo un sonido poderoso. Nos toca hablar de uno de los instrumentos que le otorga a la orquesta un sabor característico: la trompeta. 

En el vibrante universo de la salsa venezolana, pocos nombres resuenan con la autenticidad y el carisma de Jesús Beltrán Sánchez Machado, el maestro trompetista oriundo de Puerto La Cruz. Nació el 13 de noviembre de 1963, este músico de alma jovial y espíritu inquebrantable nos recibe para desgranar una vida marcada por el ritmo, la perseverancia y un amor incondicional por la música. Su trayectoria, iniciada a una edad "tardía" para los cánones musicales, es un testimonio de que la verdadera pasión no conoce de calendarios.


Los albores de un sueño: de las latas de leche a la orquesta soñada

La chispa musical encendió en Jesús desde muy niño, aunque sus padres, reacios a su vocación, no lo vieran con buenos ojos. La imagen de un pequeño Jesús "inventándose un timbal" con latas de leche y palos de escoba es tan vívida como conmovedora, un presagio de la fuerza imparable que lo llevaría a la música. A los 17 años, la iglesia de su barrio, Sierra Maestra, le abrió las puertas de su primer contacto real con un instrumento: la batería. De oído, absorbió cada ritmo, cada patrón que veía en la televisión, sentando las bases de su futuro.

Fue un desafío el que lo llevó a su verdadero camino. De los diez compañeros con los que inició estudios musicales en El Frío, Puerto La Cruz, solo logro perseverar. Una señal, sin duda, de que ese era su destino. La epifanía llegó con La Salsa Mayor, la orquesta nacida de la disidencia de músicos de Oscar D'León, con sus arreglos puertorriqueños que "cautivaron tanto" al joven Jesús.

Nos cuenta Jesus: "Definitivamente, a los 17 años, la orquesta que me motivó y me dio el impulso definitivo para seguir con la música fue la orquesta La Salsa Mayor. Cuando hubo la división de músicos de Oscar D'León, como William Puchi, Pipo Pérez, Leo Pacheco, toda esa gente que se unió a Alfredo Padilla y formaron La Salsa Mayor con arreglos de Puerto Rico, aquello me cautivó tanto. Fue ese impulso para decir: 'No, lo mío es la música y este es mi camino'."

Decidido tomarse la música "en serio", Jesús se planteó la trompeta, un instrumento que ingenuamente consideró "fácil". Pronto descubrió el "berenjenal" en el que se había metido, enfrentándose a la disciplina de la respiración y el diafragma, pero se enamoró de su nobleza. La llegada del Movimiento de Orquestas Nacionales Juveniles de Venezuela, fundado por el maestro Abreu, fue el puente hacia la formación formal que tanto anhelaba.


El salto a Caracas y el rito de la embocadura

Con ahorros ganados en una banda local, Jesús dio el gran salto a Caracas. Un año de manutención propia culminó con una beca en el Sistema de Orquestas en 1982-1983. Sus inicios en la capital fueron de un esfuerzo titánico: viajes semanales desde Puerto La Cruz para tomar clases de solfeo y trompeta, jornadas maratonianas desde las siete de la mañana hasta la noche. Un "reto personal" que, aunque "fuerte", fue "necesario y muy bueno". En este camino, el apoyo incondicional de aquel sacerdote, José Miguel fue crucial, pues vio en él la pasión que sus propios padres no habían percibido.

Un punto de inflexión llegó en la juvenil con un profesor que le cambió la embocadura, un proceso que describe como "cambiarle a uno el cerebro". La dificultad lo llevó a un momento de desilusión con el ambiente académico, empujándolo hacia la música popular, donde encontró "más apoyo" y un espacio para su floreciente talento.

-Cuando llegué aquí, entré en la juvenil de aquel entonces. Por una serie de cosas, llegué a manos de un profesor que me cambió la embocadura. Al principio no tenía problemas, pero a raíz de ese cambio, que es como cambiarle a uno el cerebro, el avión se me fue en picada, por decirlo de una manera más resumida. Me sentí decepcionado del medio musical académico en el que me desenvolvía en ese momento, y decidí irme hacia lo popular. Me alejé un poco porque también sentí cierto rechazo de mis compañeros. Sentí más apoyo en la música popular que en la música académica en ese momento.

La anécdota con el líder trompetista de Jose Alberto "El Canario", quien le comparó el cambio de embocadura con "desconectar cada nervio, cada cable del cerebro y luego volverlo a empatar", ilustra la magnitud del desafío que enfrentó. Un camino que muchos abandonan, pero que Jesús, con su férrea voluntad, logró sortear.


La era de oro con Coco y su Sabor Matancero: un torbellino de notas y anécdotas

-¿Con quién comienzas a tocar antes de estar con Coco?

-El primer grupito con el que hice mi primer 'tigre', como decimos en el ambiente, era la Orquesta Villanueva, de gente de Coche. Casualmente, uno de esos músicos es ahora un músico bastante reconocido y famoso que toca con Porfi Baloa y Los Adolescentes, el conguero, se llama Alex Gil, 'El Gato Volador'. Fue un gran compañero en esa época y con ellos fue que empecé a meterme en la música popular. Le tengo mucho cariño."

Sus primeros "tigres" musicales los mató con la Orquesta Villanueva, donde compartió escenario con Alex Gil, y luego con Anaisa y su Banda Sonora. Su trayectoria en la música popular lo llevó a tocar con Nelson Alizo en el legendario Hawaii Kai, marcando el inicio de una carrera prolífica.

Pero el verdadero punto de inflexión fue su llegada a Coco y su Sabor Matancero, posiblemente por recomendación de su amigo y colega, André José Romero, conocido como "Tapón". Allí, forjó una "gran llave" con el inolvidable Prisco Oropeza, una dupla de trompetistas que, según la voz popular, fue una de las mejores que tuvo Coco. La época con Coco fue de "oro", con jornadas maratonianas de toques que a veces sumaban "tres y hasta cuatro toques en un día" los fines de semana.

-Llegó un momento en que tocábamos muchísimo en esa época. A veces tocábamos casi todos los días. Librábamos nada más el lunes por tener un día de descanso. Pero tocábamos todos los días, y a veces los fines de semana teníamos tres y hasta cuatro toques en un día. Eso fue una época de oro."

La bonanza económica de aquellos años es un recuerdo vívido para Jesús: mientras un músico de la Sinfónica Simón Bolívar ganaba 7.500 bolívares, él, con Coco, se alzaba con 21.000 bolívares. Una cifra que habla de la trascendencia y el valor de su trabajo en el floreciente mundo de la salsa venezolana.


Un reencuentro, ídolos y la sabiduría de la lectura musical

Tras unos cuatro años con Coco, la vida lo llevó a explorar otros caminos, pero la orquesta y su ambiente de "familia" siempre tuvieron un lugar especial en su corazón. Tocó con Hildemaro y su éxito "Amanecí Contigo", con Los Melódicos durante un año y quince días, y con Porfi Jiménez por un año y medio, también con Naty y su Orquesta. Una anécdota con el maestro Billo Frómeta, donde una tarifa "excesiva" por un viaje a El Salvador le costó su puesto, es recordada con humor, demostrando la audacia y la inexperiencia de sus inicios.

En su lista de héroes musicales, Jesús no duda en nombrar al maestro Rafael Rey, a quien considera un "caballo bravo" de la trompeta y una "excelente persona". Rey no solo lo inspiró con su versatilidad, sino que le brindó un apoyo invaluable en un momento personal difícil, abriéndole las puertas de su casa y, con ello, las de un sinfín de oportunidades profesionales. A nivel internacional, su admiración es total por Luis "Perico" Ortiz, el genio detrás de los icónicos solos de trompeta en la salsa dura y arreglos emblemáticos como los de "Pedro Navaja" y "Plástico". Fue esta admiración la que lo impulsó a adentrarse en el mundo de los arreglos musicales, donde, aunque aún no ha alcanzado la notoriedad deseada, sigue luchando con la guía del fallecido maestro Rafael Osuna. Actualmente, es arreglista de la Orquesta Latino Caribeña del 23 y ha trabajado para el mismo Coco.

-¿Cuál sería un mensaje para estos nuevos valores o estas nuevas personas que se están formando, que están incursionando en lo que es la salsa en Venezuela, específicamente a estos ejecutantes de la trompeta?

-Yo creo que uno de los elementos más importantes, yo creo que es la humildad primeramente. Porque lamentablemente he visto muchos muchachos muy buenos, muy talentosos, de verdad que un nivel... Gracias a esto del Sistema de Orquestas Nacional Juvenil, el Sistema de Orquestas que fundó el maestro Abreu, ha habido una camada de muchachos que se han formado en todos los instrumentos, una cosa impresionante, con un talento 'por el cielo la espuma', bueno, se pierde de vista. Pero lamentablemente una de las cosas que no les han enseñado es a respetar un poquito, porque sin los músicos que estuvieron primero, ¿Cómo he llegado yo? Llego allá y lamentablemente algunos son medio arrogantes. Esa es la parte que yo les veo así.

Para las nuevas generaciones, su mensaje es claro: humildad y lectura. Destaca el talento de los jóvenes formados en el Sistema de Orquestas, pero lamenta la "arrogancia" de algunos. La capacidad de leer música a primera vista, un consejo invaluable de su maestro José Rodríguez, ha sido su "fortaleza", permitiéndole sortear situaciones como acompañar a Tony Vega sin ensayo, algo que, según él, el propio artista "jamás se dio cuenta" de que era un suplente.

La trompeta: su vida, su mujer, su todo

- ¿Qué significa la trompeta para ti?

-Bueno, cuando yo conocí a mi novia y ya estaba más metido profundamente en la relación, una de las cosas que yo le dije fue: 'Mira, para general me basto yo y tienes una rival'. 'Tienes una rival'. Pero ella, bueno, ella que ya comprendía la cosa: 'No, a esa otra mujer sí te la acepto. A esa otra sí te la voy a aceptar'."


Con una sonrisa pícara, Jesús compara la trompeta con una "rival" que su novia tuvo que aceptar. Para él, la trompeta "ha sido mi vida", el motor de todos sus logros. Con orgullo, relata cómo el dinero ganado con su instrumento le permitió pagar las clínicas donde nacieron sus tres hijos, brindándoles un mejor comienzo.

-Realmente para mí la trompeta ha sido mi vida. Todo lo que he logrado a nivel profesional con la música. Yo digo que hasta mis hijos, todo se lo debo a la música en general y específicamente a la trompeta, que es un instrumento noble. Le doy gracias a Dios que a pesar de no haber sido un trompetista, qué sé yo, como nombrar, por ejemplo, como mi compadre Rafael Rey, otros tanto un Raúl Agraz, un César Juárez, por decir, entre otros. No me puedo quejar, Dios ha sido súper benevolente conmigo que me permitió expresarme a través de ese noble instrumento, aunque difícil también, porque es femenino, 'trompeta', y hay que saberla tratar, hay que tratarla con mucho amor, con mucho cariño, es dedicación, ser comprensivo con ella porque si no le pasa factura, pues es un instrumento que uno no se puede descuidar con él, pues si no le pasa factura.

A pesar de las dificultades actuales para los músicos, Jesús no se arrepiente de su elección. Al contrario, agradece a Dios por el talento y las oportunidades que le ha brindado.


-Con todo lo que me has contado, con todo este recorrido y la experiencia que tienes y viendo cómo está la situación para los músicos, que para nadie es un secreto que es muy fuerte, ¿te arrepientes?

-No, de verdad que no. Te repito, todo lo que  tengo se lo debo a la música y se lo agradezco a la música. Primeramente, gracias a Dios, gracias a Él, que puso ese sentimiento, ese talento, esa ganas de tocar ese instrumento, porque gracias a Él es que conseguí todo. Gracias al dinero que me gané con ese instrumento, pude pagar las clínicas para que nacieran mis tres hijos."

Su sueño es "morir con las botas puestas", en una tarima, una manifestación de su compromiso inquebrantable con el arte. La música es para Jesús una "mujer" a la que hay que amar integralmente para ver sus frutos, una profesión noble que, a pesar de los desafíos, vale la pena perseguir con entrega y pasión. Su vida, un compás constante de dedicación y gratitud, es un recordatorio de que la verdadera sinfonía se construye con el corazón.


Nos vemos en la próxima entrega y no olvides nunca: 

"Si te caes siete veces, levántate ocho" y...

¡Ponle Sabor!

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